En estos días, tan revoltosos, tan delirantes, tan... confusos, al menos para mí, buscando mi lugar en el mundo, estando muy cerca de gente que busca lo mismo, las utopías aparecen por momentos esbozadas en una voz suave o en un olor que se mete dentro de nuestro cuerpo y nos lleva al mejor momento que vivimos.
Aunque esta forma de concretarse sea efímera no creo que sea vana porque si me aferro a las sensaciones que la voz o el olor me causan, y si las puedo retener en mí, puedo estar abriendo la puerta al horizonte más bello que puedo ver. Y en ese horizonte ver concretados todos mis sueños.

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